Laura Jennifer Angulo Quintana
Laura Devos

Por qué y para qué de “Iris y su Arco”

¿Por qué?

Año 2003 – 16 años – curso 1101
Año 2002 – 15 años – curso 1001
Año 2001 – 14 años – curso 901
Año 1999 – 13 años – curso 801
Año 1998 – 12 años – curso 701
Año 1997 – 11 años – curso 601
Año 1996 – 10 años – curso 501

Porque debí hacer la cuenta regresiva, para reconocer que en el año en que escribí “Iris y su Arco” tenía 10 años. Estaba en el curso 501 del Colegio Nuestra Señora del Rosario Bogotá, y si mal no recuerdo, mi adorada profesora Bleydis Buitrago quién fue “directora de curso” y nos dictó clase de español, ya hacía parte de mi vida.

Eran tiempos de falda roja color vino tinto y verde pino a cuadros, hasta la rodilla, con un chaleco también verde pino y de lana, abrigado por un saco del mismo color. Eran tiempos de blusa blanca cuello tortuga y medias de lana blancas hasta la rodilla y zapatos negros de amarrar. Eran tiempos de delantal que parecía un talego pero que debíamos portar muy sagradamente día tras día para no ensuciar el uniforme y para no llegar a “coordinación” porque se había olvidado...

Eran tiempos de la oración a las 6am a la Virgen del Rosario “Nuestra Señora del Rosario, en el silencio de este día, vengo a pedirte, la paz, la sabiduría y la fortaleza, quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor, para ser paciente, comprensiva, dulce y buena. Ver a tus hijos más allá de las apariencias como tú misma los ves. Guarda mis oídos de toda calumnia, cierra mi lengua de toda maledicencia, que todos aquellos que se me aproximen sientan tu presencia. Revísteme Madre mía de tu belleza y que a lo largo de este día yo te revele Amén” ...

Que lindos tiempos para escribir...

Entonces el por qué de este texto puedo resumirlo así, en lindos tiempos que no terminan, pero que fueron en ese entonces la atmósfera de protección que me cobijó en medio de oraciones y clases en donde sentía que mis mejores competencias salían a flote.

Colegio Nuestra Señora del Rosario Bogotá me entregaste tanto y te agradezco tanto. En tus aulas desplegué mis líneas. Trazos, que hoy, en una mañana de domingo 3 de mayo de 2020 cuando son las 7h30, abrazo, mimo, pues veo con gran amor que desde hace 24 años soy escritora.

Gracias. Gracias, muchas gracias porque el periódico “Pluma Rosarista” premió mi imaginación, mi amor por los caciques, los arco iris...

Y cómo es la vida... cuando parí a Gabriela en julio de 2019, la ví salir en las manos de la partera “sage femme” como un espléndido arco iris. Es algo que he dicho desde ese momento y que puede corroborar mi esposo y algunos amigos. Es algo que hasta hoy traigo conscientemente a mí...

La vida entonces toma su círculo majestuoso, y nos renueva, y se cierra, y se abre sin cesar. Y veinti tantos años después está “Iris” con su “Arco”... ahí... para recordarme quién soy, cuál es mi esencia y mi misión divina.

Y esa soy, la niña romántica, la adolescente romántica, la adulta romántica.

Y esa soy, la niña imaginativa, la adolescente imaginativa, la adulta imaginativa.

Y eso me entrego a través de este “Siete veces Siete”: trozos de mí, de mi pasado, presente y futuro tan fuertes y dulces como los tonos rosas y pasteles, como los ritmos dorados y chispeando de luz que siempre me han acompañado.

Es momento de leer una vez más este “Iris y su Arco” que aún conservo en versión original. Es momento de consentir el papel, cada tinta, cada palabra. No como una glorificación al ego, no señores, sino como una alabanza a mi arte, a mi niña interior, a la dicha que siempre me entregó, me entrega y me entregará escribir. ASÍ ES. Por siempre y eternamente.

¿Para quién?

¿Para “Juan” mi hermano que ya había nacido?, quizás...
¿Para “Xina, la princesa guerrera”?, quizás...
¿Para el Chichamir de nombre espectacular que queda en la atmósfera de la mágica etérea?, quizás...
¿Para los ojos penetrantes que llegaron a iluminar mi vida desde hace 9 meses?
Esos son las interpretaciones hoy, interpretaciones de mujer de 33 años.
Si ahondó un poco más el ayer, siento que en ese curso 501 cuando tenía 10 años, mis líneas eran para la imaginación de la niña que se evadía plenamente de temores, que gozaba de una infancia híbrida, muy feliz y muy cruel.

Para ella, para Laura Jennifer Angulo Quintana siento que fue este escrito.